¿Qué ha sido de ti? ¿Estás bien?

Para los que seguís el blog os habréis pensado que esto se ha acabado. Ya no había nuevos posts. Pero todo tiene una razón, nada es lo que parece. Todo lleva una historia detrás. 


Esto te lo debo. Pensé en si contártelo o no. Llevo varias semanas sin publicar ningún post. Si sigues el blog seguro que has pensado en menudas vacaciones o lo que es peor "otro que lo ha dejado, ¡vaya!". Pero como te decía, nada es lo que parece.

Girando en la burbuja

A veces hay instantes que se acumulan y lo cambian todo. Avanzas y no te puedes bajar, no puedes parar, no puedes decir esto no. Sigues girando. Ojalá pudieras parar todo a tu alrededor. Detenerlo para controlarlo.

 

La burbuja que parecía diminuta va creciendo y creciendo hasta convertirse en una pelota suspendida en el aire. Intuyes que se va a ir por el aire y no vas a poder hacer nada. Sabes que hagas lo que hagas no podrás evitarlo. Por mucho que te protejas, que afiances tus murallas, te salpicará el agua cuando estalle.

 

Te cuento un poco porque seguro que a ti te ha pasado. Aunque sea algo más personal que hablar de impuestos pero detrás de la pantalla del ordenador estás tú leyendo y yo escribiendo, en ese mismo punto confluimos, al fin y al cabo personas con todas nuestras circunstancias, nuestras vivencias. 

 

Todo esto puede parecer muy dramático pero a veces hay que parar a pensar un momento, a estar contigo mismo para darte cuenta qué es lo importante.

Primer instante: los impuestos

Tralara, tralara que iba yo empezando julio. Si estás en este blog es porque estás con temas de impuestos. Sabes de lo que te hablo. Un mes lleno de verano desbordando por la ventana y tú y yo encerrados en un ordenador y con la mesa llenita de papeles.

 

Lo sabes, poca vida fuera de esto. Pero ya estás curtido en esta batalla. No es nada nuevo. Así que con toda la fuerza, al día siguiente de acabar las rentas, te das una mañana de respiro y vuelves a la carga.

 

Situación: muy poco tiempo, carga de cansancio acumulado y no ayuda mucho que la gente, tus amigos, tu familia quieran irse a la piscina o las terracitas mientras que tú sigues con la luz del ordenador a ver si te da un poco de colorcito.

Segundo instante: nuevo proyecto

Esto es lo normal. Pero añadimos otro factor, infravalorado en cuestión de tiempo por mi parte. Surge la oportunidad de meterme con un proyecto nuevo, esta vez físico, casi nada online y para tu sorpresa, no tiene nada que ver con el mundo de los papeles, alguno hay, más de uno, pero eso es otra historia. ¿Qué es? Un restaurante. ¡Qué! ¡Estás loca! 

 

La vida es azar. Sabes que la burbuja ha empezado a flotar pero no puedes manejarlo, no puedes detenerlo. Las cosas surgen cuando surgen. Sin más. Como te decía, me he metido, junto a unos amigos y familia. Nos hemos  quedado con la cesión de un restaurante, ya está abierto, ¡Vaya! Sí, desde luego, eso pensé yo.

 

No te creas que es llevar los papeles, no ¡qué va! ¡el restaurante es nuestro! Tampoco te vayas a pensar que he cambiado los papeles por las hamburguesas. Sólo que ya conviven los dos de la mano.

 

Los inicios de cualquier proyecto son siempre inimaginables, invaden todo el resto de tu vida. Además tu cabeza gira en un sólo sentido. Pero la mía tenía que girar y abarcar varios caminos. El trabajo en la oficina en mes de impuestos, el blog y ahora el restaurante. La burbuja ya ni te cuento como iba de grande. 

 

Llegó un momento que abría la nevera de casa y daba pena verla, ¿y ahora qué desayuno? Menos mal que las comidas estaban cubiertas en el restaurante que sí hubiera añadido factor de adelgazar unido a la falta de colorcito, quien me hubiera visto lo mismo se hubiera creído que era un fantasma, jajaja. ¿No te ha pasado de abrir la nevera y ver un yogur caducado y medio limón reseco?

Tercer instante: cuando la vida se detiene

Y pasó lo más incontrolado. Se murió alguien muy cercano, muy, muy cercano. Ingresó en el hospital y en 48 horas murió. Te lo cuento porque también soy una persona, como tú. Todo deja de tener sentido. Ya nada es prioritario. Todo sigue girando y tú ahí en medio parado. Dos días antes de vencimiento de impuestos trimestrales, ahí los modelo 303 del IVA parados, detenidos. El restaurante abierto. El blog a la espera de recibir nuevos post. Ni siquiera lo miraba. 

 

La burbuja estalló, salpicando toda el agua. Cuerpo mojado, alma chorreando. Creo que entre el stress acumulado y esto estuve como una semana llorando sin parar. No sé si te ha pasado, acabas con un sola pregunta repitiéndola una y otra vez ¿Todo esto para qué? Se despliega el vacío y el silencio. Todos corriendo afanados en presentar los impuestos, en que vaya todo bien en el restaurante, en las mil y una tareas, luego en un segundo te borran del mapa. 

 

Por si acaso te lo estás preguntando ¿Qué pasó con los impuestos, que a Hacienda no se le puede decir estas cosas? Tranquilo, se quedaron todos presentados. No se lo deseo a nadie. En dos días con sus noches más de 100 impuestos. También es verdad que era el 2º trimestre y se puede regularizar sin ningún problema. Si hubiera sido el cierre del año no sé cómo hubiera acabado.

¿Y tú qué has hecho en agosto?

He tenido que parar un tiempo en el blog, es lo único que podía parar. No te creas que ha sido fácil. Empapada por el agua de la burbuja. Todos los días lo tenía ahí presente. Pero no podía. Necesitaba unos días para respirar. Para afianzar las cosas paso a paso. A eso he dedicado agosto. Ahora vuelvo con todas las ganas, como siempre. Reconstruida por dentro. 

 

Lo que sí puedo decirte es que aunque todo siga girando a tu alrededor, para un momento, unos días. No importa que gire. No arrastres tus pies como sin remedio. Cuando vuelvas lo harás dispuesto a seguir construyendo. Con una nueva perspectiva. Con un nuevo enfoque. Dispuesto a comerte el mundo. 

 

¿Y tú qué has hecho en agosto?  

 

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