Corre, corre que te pillan

Corre, corre que te pillan

¿Has tenido la sensación de ir corriendo y no conseguir llegar? A veces me imagino poniéndome la capa y volar. Me refiero a que la vida te arrastra. Es como un palas y más palas de cosas que hacer. Me imagino que no a todos pasa lo mismo. O sí...


Aprovechando estos días de vacaciones toca compartir contigo algo que quizá te ayude a salir de dónde estás, aunque sea por unos minutos.

 

Dicen que lo importante son las cosas pequeñas. Disfrutar de detalles. De esos que la mayoría del tiempo ni vemos. Puede parecerte una tontería. Pero párate a pensarlo un segundo. ¿Acaso miras a tu alrededor? Me refiero no a tu entorno más conocido si no un poco más allá. Aunque la verdad es que muchas veces no vemos ni a los que tenemos cerca. ¿Hace cuánto tiempo que no fluyes?

 

Como decían en un famoso anuncio "¿Cueces o enriqueces?".

 

Le llamo la "lista de los hay que". Tengo que ir a tal gestión o escribir en el blog o resolver eso de trabajo en la oficina o ir a la compra al súper o... sí, como a todos. Listas inacabables. A mí me gusta llevarlo organizado para que no se desmorone el planning si surge algo imprevisto. Ahí es cuando dejo de fluir.

 

Puede ser que tengamos la cabeza cual memoria llena de chips que no dejan espacio para nada más.

 

Tengo la gran suerte de que donde vivo no me queda más remedio que para salir tengo que ir por una carretera que simplemente mirar hacia los lados y ver los árboles me hace fluir. Impasibles. Día y noche. No te creas que vivo en mitad del campo. No ¡qué va! Ese trayecto de 20 minutos muchas veces desperdiciado por no mirar. A mí me es suficiente ese pequeño rato ¿a tí que te hace fluir? 

 

Puede sonarte a que esta ha perdido la cabeza. Pero no. Aquí estoy. Podemos hacer mucho más de lo que puedas imaginar sólo con fluir. ¿Qué es fluir? Simplemente mirar a tu alrededor, observar. 

 

Y ahora viene lo más increíble que aquí sí que puedes pensar que estoy loca. Lo he comprobado. Decide. Lo que sea. Créetelo. No pienses en cómo va a ocurrir. Sólo en que va a pasar. Y entonces por alguna razón misteriosa pasa. No me refiero a grandes cosas. ¡No pidas la luna! Pero no sé porque sólo ocurre cuando fluyes. 

 

El otro día tenía que ir a una reunión difícil, de esas desagradables, de esas que piensas ¿por qué tengo que ir yo? En tensión. Allí iban a estar tres personas y yo sola en frente. Vamos que no pintaba nada bien. Para colmo en situaciones así suelo marearme. Desde que era pequeña. Así que se me estaba haciendo un mundo. Unos días antes simplemente pensé "sé manejarlo y se va a dar bien". No me pare a analizar lo que iba a hacer o decir. Sin ninguna estrategia. No te lo vas a creer lo que que pasó. Si quieres que te diga la verdad ¡todavía no lo sé ni yo! Fue más que genial. Cuando salí de allí no me lo hubiera podido ni imaginar. Todo había salido rodado. No sé porque motivo oculto me vi hablando de sus cosas personales con lo cual la empatía se produjo en un segundo. 

 

Claro que siempre hay tóxicos. Una de esas personas intentó por todos los medios hacerlo complicado hasta perder los papeles. Pero se quedó supongo con su furia dentro porque no pudo sacarla.

 

Por eso con salirse un poco de ti mismo, decidir y creerlo ya tienes un gran paso avanzado. No siempre se puede estar fluyendo, a veces hay interferencias que desconectan. Si no te das cuenta que ha pasado hay que volver a crearlo para que las olas de la vida no te amontonen entre las piedras que se van deslizando hacia la orilla.

 

 

¿Te pasa lo mismo? ¿Cuál es tu experiencia? No te cortes, espero tus comentarios.


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