Una pausa en el camino

Esto de iniciar el camino es difícil. Escribir un blog con toda la pasión, la energía, la fuerza. De lo mío creo que sé, de impuestos, de trámites, son muchos años. Muy autodidacta, sí, como todo. Nunca me ha echado para atrás en algo. Bueno, si te digo la verdad algunas cosas sí, el bricolaje ha podido conmigo, no es lo mío, una chapuza total. Pero esto del blog... un mundo desconocido. Si estás empezando como yo me imagino que sabes de lo que hablo. Una desesperación toparte con temas y palabrejas que suenan a chino. Ya sabía yo que algo habría que aprender. Pero ¡dios mío! ¡si a este paso me va a hervir la cabeza!


No pares, sigue corriendo

Esto del blog es un reto. No es nada nuevo. Me imagino que para todos lo que empiezan es lo mismo. 

 

El día que lo decides empieza la aventura. Es como llevar una doble vida. La que hago durante las horas que trabajo, me refiero al otro trabajo, al que por ahora nos da de comer y no puedo dejar.

 

Pero estoy con la cabeza en el otro lado, en el blog. En todo lo que quiero hacer, lo que no se me puede olvidar.

 

Vamos que me van a tener que poner dos cerebros, jajaja. Lo malo es que en ese otro trabajo curro y mucho. Tampoco da tregua. 

 

Si te lo tomas en plan hobby quizá puedas compaginarlo. Pero para mí no es ocio. Me gusta y mucho hacer todo esto.

 

Poder escribir, compaginarlo con temas de ordenador, además marketing, y poder enseñar, ayudar a la gente y quien sabe si acabar dejando el otro trabajo porque este sí nos dé comer. 

Aprendiendo

Luego está la fase de horas interminables leyendo páginas y más páginas. Chupando información.

 

Pasando sudores por esas dichosas palabrejas que suenan a arameo. Y cuando consigo seguir avanzando, ¡zas! algo nuevo que no sabía ni que existía.

 

¡Cómo he echado de menos alguna página que te hablará en plan sencillo!

 

Las hay, y muy buenas, pero me ha costado tiempo encontrarlas más que nada porque no sabía ni lo que tenía que buscar.

La soledad del blogger

Lo sé, es normal al principio, no tener apenas visitas, no recibir comentarios, parecer como un fantasma en la red. 

 

A veces da la sensación que todo está en mi cabeza. ¡Menos mal que cuando entro en Internet puedo verlo! ¡Anda, sí es real!

 

Luego están los que viven a tu alrededor. Es misión imposible que se enteren que esto va en serio. 

 

Parece como si fuera un "bueno, bonita, sigue jugando con los lápices de colores".

 

Así que ni te leen, ni te preguntan ni nada. Muy de vez en cuando te dicen "¡qué bonito te está quedando el dibujo!" ¿serán raros? ¿o seré yo la rara? Además de seguir pidiendo que hagas esto y aquello, lo que te digo, que se creerán que el tiempo es de chicle.

La satisfacción

Aunque el camino sea lleno de curvas y recovecos produce una sensación única. El hecho de estar haciéndolo es ya conseguirlo. ¿No te parece? Si no estaría en la cabeza, vamos que no sería nada.

 

Por eso, después de esta pausa en el camino, a seguir. ¿Quién dijo que un reto era fácil? Ahora hay que seguir avanzando.

¿Te pasa lo mismo? ¿Cuál es tu experiencia? 

Me encanta recibir tus comentarios, cuéntame.


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